Vacunación de gripe y COVID-19

Este año, más que nunca, es especialmente importante vacunarse frente a la gripe.

La posible coincidencia de la pandemia por coronavirus y la epidemia de gripe puede aumentar las complicaciones en los grupos de riesgo para los que ambas enfermedades pueden ser especialmente dañinas (el riesgo de muerte es más del doble si una persona enferma por gripe y COVID) y conllevar una importante sobrecarga asistencial: mayor número de consultas en los centros de salud y en hospitales, así como aumento de los ingresos hospitalarios.

El modo de transmisión y los síntomas de la COVID-19 son muy similares a la gripe, por lo que en la próxima temporada será especialmente importante reducir la carga de enfermedad y las complicaciones de la gripe en la población más vulnerable y en sus contactos mediante la vacunación.


¿PUEDO VACUNARME FRENTE A LA GRIPE SI HE PASADO LA ENFERMEDAD POR COVID-19?

En pacientes que han superado la enfermedad por COVID-19 o la padecen de forma leve o asintomática se recomienda la vacunación tras finalizar los días de convalecencia recomendados.

En personas ingresadas por este motivo, el personal sanitario indicará el momento adecuado para administrar la vacunación teniendo en cuenta la condición clínica particular.

Los contactos estrechos de un caso confirmado que pertenezcan a los grupos de riesgo en los que se recomienda la vacunación frente a gripe podrán vacunarse una vez superado el periodo de cuarentena sin haber desarrollado síntomas.


¿QUIÉN DEBERÍA VACUNARSE?

Las recomendaciones de vacunación están dirigidas a proteger a las personas que tienen un mayor riesgo de presentar complicaciones tras la infección gripal, a las que pueden transmitir la enfermedad a la población de alto riesgo de complicaciones y a aquellas que, por su ocupación, proporcionan servicios esenciales en la comunidad.

La población diana de la campaña de vacunación contra la gripe en Castilla-La Mancha es la compuesta por los siguientes cuatro grandes grupos:

- Personas de edad mayor o igual a 65 años, con especial énfasis en las que conviven en instituciones cerradas.

- Personas menores de 65 años de edad que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe:

• Menores (a partir de 6 meses de edad) y personas adultas con enfermedades crónicas cardiovasculares, neurológicas o respiratorias, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.

• Menores (a partir de 6 meses de edad) y personas adultas con:

- Diabetes mellitus.
- Obesidad mórbida.
- Enfermedad renal crónica y síndrome nefrótico.
- Hemoglobinopatías y anemias.
- Trastornos de la coagulación.
- Hemofilia y trastornos hemorrágicos crónicos, así como receptores de hemoderivados y transfusiones múltiples.
- Asplenia o disfunción esplénica grave.
- Enfermedad hepática crónica, incluyendo alcoholismo crónico
- Enfermedades neuromusculares graves.
- Inmunosupresión.
- Cáncer y hemopatías malignas.
- Implante coclear o en espera del mismo.
- Fístula de líquido cefalorraquídeo.
- Enfermedad celíaca.
- Enfermedad inflamatoria crónica.
- Trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: Síndrome de Down, demencias y otras.

• Menores de edad comprendida entre 6 meses y 18 años que reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico.

• Personas de cualquier edad (a partir de 6 meses) institucionalizadas de manera prolongada.

• Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.

• Menores entre los 6 meses y los 2 años de edad con antecedentes de prematuridad menor de 32 semanas de gestación.

- Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones:

  • Personal de los centros, servicios y establecimientos sanitarios y sociosanitarios, así como personal de oficinas de farmacia. La recomendación tiene especial énfasis en el personal que tiene contacto mantenido con pacientes de algunos de los grupos de alto riesgo anteriormente descritos.
  • Personas que trabajan en instituciones geriátricas o en centros de atención a personas con enfermedades crónicas, especialmente quienes tengan contacto continuo con personas vulnerables.
  • Estudiantes en prácticas en centros sanitarios.
  • Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o personas de edad mayor o igual de 65 años.
  • Personas que conviven en el hogar, incluidos los y las menores a partir de 6 meses de edad, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo, por su condición clínica especial

- Otros grupos en los que se recomienda la vacunación. Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en:

  • Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
  • Servicios de Bomberos.
  • Servicios de Protección Civil.
  • Personas que trabajan en los servicios de emergencias sanitarias.
  • Personal de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial (incluyendo centros de acogida de inmigrantes).


Fuente: Sanidad Castilla-La Mancha


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